Cuatro presidentes en apenas legislatura y media. Es lo que va a ofrecer el pepé en las próximas elecciones autonómicas. Bueno, por mejor decirlo. Tres presidentes y un pinganillo. O si quieres más arroz,  Catalina: dos presidentes, un presunto corrupto ( jueces y fiscales dixint) y su pinganillo. La cuestión es si tal situación hay votante que lo aguante y partido que lo resista. Los nubarrones negros acechan en el horizonte popular. Y esta pandilla de ninis y de nanos que un día llegaron a la sede pepera para dirigir una nave triunfante, hasta entonces; tienen una complicada reválida. A ellos ( Pedro Antonio, Fer, Noelia, Quino, Víctor, Ujaldón, Marquitos y demás cuchipandi) les dejaron una formación con 33 diputados, treinta y tres. Ellos la pueden dejar en junio del 2019 nada menos que en 13, trece. Tú haces una simple resta y te da, seguro, uno de los fracasos mas estrepitosos y sonoros que se pueda vivir en politica. Y si lo circunscribes a la política regional, todavía mucho más. Alguien tendrá que pedirles responsabilidades, es de suponer.

Las razones de tan enorme desaguisado son muchas y variadas. Y las iremos analizando en este blog que nace hoy con la vocación de servicio informativo que siempre ha tenido el que suscribe. Primero fue la obcecación de Valcárcel en designar como sucesor al lumbreras de Puerto Lumbreras, dejando en la cuneta a politicos de mayor bagaje, trayectoria, formación y preparación como Juan Bernal y Juan Carlos Ruiz( victima en su día de una trampa saducea que aquí tambien abordaremos en su momento). O el propio Alberto Garre, presidente que sí llegó a ser; pero que resultó descabalgado de sus aspiraciones a seguir ocupando el despachop de San Esteban por sus cuitas con Valcárcel , gracias, en buena parte,  a su hasta entonces «amigo íntimo», el inefable Martínez Pujalte, de una capacidad muñidora para la trastienda política como jamás yo he conocido. Entre ambos dos y el tercero montaron un circo de incomunicación que acabó con Garre en el paro, Rajoy y Cospedal faltando a sus promesas y el de Torre Pacheco volviendo a sus orígenes y montando un despacho profesional para poder subsistir hasta llegar a la jubilación.

A todo esto, PAS recorrió el camino que algunos habíamos anunciado ( y bien que lo pagamos con vetos, persecución y presiones mas propios de republicas bananeras) y acabó procesado por causas relacionadas con la corrupcion hasta en tres casos: Auditorio, Pasarelas y Operación Púnica. El lumbreras y su muchachada nos hicieron abrir telediarios por aquí, allá y acullá. La «Murcia a tope» se instaló en espacios y tertulias políticas nacionales para vergüenza de los murcianos. Al final, el procesado se vió obligado a marcharse. Rajoy entonó su frase favorita y Pedro Antonio pasó a ser «ese señor de Murcia del que usted me habla». Y Martínez Maíllo , también conocido como Martínez Martillo por sus desatinos, vino a Murcia para celebrar la sucesión. Y para bendecir no a un nuevo presidente. Sino al delfín del procesado, Fernando López Miras. Un presidente amarrado a un pinganillo. El hombre que pudo decidir ser presidente de todos los murcianos. Y eligió ser el pelele político de quien lo había impuesto.Una pena porque en el fondo es un buen zagal. En dirección equivocada. Pero esta ya es otra historia.

Categorías: Política

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