Vuelve Pilar Barreiro, la alcaldesa de Cartagena durante veinte años. Vuelve si es que alguna vez se ha ido. Lo dice como lo dijo nada más salir por la puerta del Tribunal Supremo. “Quiero seguir en activo, creo que tengo mucho que aportar. Pero los partidos son así”. El pepé es así. Experto en fagocitar a los de la trinchera. Y que Pilar ha estado siempre en la trinchera es indiscutible.

El caso es que Pilar vuelve porque quiere volver. O seguir, como prefieras. Me cuenta mi enano infiltrado, mientras tú confiesas que ya estabas echándole de menos, que Barreiro apunta a la Autoridad Portuaria de Cartagena. Que hay de por medio una promesa de Pablo Casado de restituirla en algún puesto de renombre cuando la dejó fuera de las listas electorales. Y que en la calle Génova andan rellenando quinielas. También es cierto que una cosa es lo que quieres y otra lo que te acaban dando. Y mi gorgojo confidente me sigue apuntando que a Noelia Arroyo le ha salido una urticaria, Quino Segado tiene sarpullidos por medio cuerpo y media dirección del pepé cartagenero anda entre picazones y comezones desde que se conoce el rumor. Un sinvivir popular, oye. Mientras Barreiro oposita, en la sede regional advierten que su nombramiento al frente del Puerto levantaría demasiadas ampollas dentro y fuera de la trimilenaria. Trabajo extra para Teo “negociator” Egea

 

ADELA SIGUE EN LA POLE

Es verdad que Pilar quiere ese puesto. Pero eso no es posible por muchas razones” le cuenta a mi enano infiltrado un alto jerifalte. Así que en unos días, o semanas, veremos como se sustancia la cosa. Es el último puestesico que queda libre en el reparto de canonjías. Y , cuentan, Adela Martínez Cachá sigue liderando el grupo de aspirantes, aunque nadie descarta que aparezca el clásico tapado de última hora. Mi petizo cuentahistorias preguntó por De la Cierva al respecto y la respuesta que recibió no sitúa al ex consejero en la pole, ni mucho menos. Aunque yo , que lo conozco bastante, nunca acabaría de descartarlo.

A todo esto tengo que decirte que tengo para mí que Pilar Barreiro fue bastante mejor alcaldesa de lo que algunos piensan o dicen. Que su hoja de servicios ofrece un balance positivo. Es posible que le sobrara una legislatura ( ella no quería y la obligaron a presentarse). Pero hay que ser justos y recordar cómo estaba Cartagena en los noventa y cómo la dejó esta orensana de arrolladora personalidad, veinte años después. Y Pilar tiene sus detractores, pero también tiene sus defensores. Y su círculo de influencia que ha sabido alimentar en un restaurante murciano llamado, curiosamente, “La Pilar” donde periódicamente se reúne con notables veteranos del partido de largo recorrido. Tan influyentes que cierto buen amigo mío tuvo que salir del local dos minutos antes de que llegara el fotógrafo para no ver comprometida su presencia en una imagen que algunos podrían interpretar como una conjura. Al final, ya te digo, habrá solución salomónica. Si no es el Puerto será otra puerta. En Cartagena, en Murcia. En Madrid o en Galicia.

 

LUENGO, TERESA RIBERA Y EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO

Porque claro, todo esto que te cuento saldrá o puede salir, siempre que no haya elecciones generales y haya toque de generala. Si las hay, que puede haberlas sobre todo después de lo que pronostica el CIS de Tezanos (victoria socialista cercana al treinta por ciento); todo cambia. Empezando por el Gobierno Regional que vivirá una situación hasta ahora insospechada. Amigos de día, enemigos de noche. Isabel y Fernando, de bracillete por la mañana y de duelo por la noche. Hoy toca consejo de gobierno. Mañana toca mitin. Pasado, debate. Curiosa paradoja que vamos a vivir por vez primera en este histórico gobierno de coalición. A ver como digerimos este panem et circenses en el que el reproche sucederá al halago. Y viceversa.

Un curioso aperitivo nos lo sirvió hace unas semanas el flamante consejero de Agua y Agricultura, Antonio Luengo. Acudía el hombre, todo reivindicativo, a su anunciada entrevista con la ministra Teresa Ribera, la principal sospechosa de cerrarnos el grifo del trasvase. Y sobre tal hipótesis montó el pepé su discurso político este verano. Sin embargo, cuando en Murcia se esperaban lanzas, Luengo salió con cañas:

“ Es una ministra dialogante y que conoce los problemas de Murcia”,no se plantea en ningún caso ponerle fin al trasvase”, “esto despeja dudas y ruidos” o “ la ministra aporta tranquilidad a todo el levante” fueron las frases que salieron de la boca del consejero de López Miras. Ni Diego Conesa, ni Pedro Saura ni cualquier otro procer socialista lo hubiese hecho mejor. Hasta el punto que algún destacado dirigente popular llegó a preguntarse si Luengo estaría siendo víctima de una especie de abducción socialista. O que había sufrido un repentino brote del Síndrome de Estocolmo. El caso es que al poco, me cuenta mi enano infiltrado, que alguien desde San Esteban, conocedor de que el astuto Conesa se había entrevistado con la ministra unos días antes, llamó al consejero, ya de regreso a Murcia:

“Como sigas así te cargas toda la estrategia del partido en una sola tarde”

Y allí te ves al bueno de Antonio Luengo, pecadillos de juventud, llamando a unos y a otros para matizar sus declaraciones, mientras el resto de los mortales, Lucas Jiménez incluido, seguimos preguntándonos si Teresa Ribera va a venir al final con esto del trasvase, levantando tablachos o poniéndolos. Con permiso de la que está cayendo. Pero esa ya es otra historia…

 

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