El pepé tiene un plan . Y ese plan tiene nombre de mujer.Te lo cuentan por allí, por allá y por acullá. A mí me ha llegado por tres sitios y los tres con buena dosis de fiabilidad. Un plan por si NiniFer no cumple y no llega. Un plan por si los de Ciudadanos se nos ponen  exquisitos tras la cita de mayo y no quieren de presidente a un #hijodePAS dirigiéndoles en la mesa del Consejo de Gobierno. Porque, claro no es lo mismo, hacer la vista gorda con un pinganillo puesto en San Esteban y tú en la oposición; que tenerlo por encima y dándote ordenes. Como que se te puede caer el discurso de la regeneración en un pis-pás. Sobre todo si PAS, el padrino del otro, anda paseándose por los juzgados por esas fechas, situación nada improbable.

Y aquí es donde aparece el nombre de una mujer peculiar: Adela, la actual número tres del pepé, como bien se encarga ella de recordar a tirios y troyanos. Para unos , muy graciosa. ( qué graciosa es Carlota que escribe godo con jota). Para otros, todo lo contrario ( que gritona es doña Pura que la lió gorda en un despacho de Agricultura). Lo cierto es que la actual vicesecretaria de organización se ha caracteriza siempre por su estrategia camaleónica de acercarse a la vela que , a su vista, daba mas luz. Camarista de origen, se acabó distanciando del otrora alcalde en cuanto éste advirtió que le estaba moviendo el sillón. Luego se hizo valcarcista hasta que, viendo que Ramón Luis no le daba juego, se acercó  a Garre junto a su amiga Nuria, actual portavoz pepera y autora de una de las frases mas detonantes que yo he leido contra la línea de flotación popular. Tal cota alcanzó la cosa que ambas aliadas escenificaron su filiación garrista en aquella convención donde se apuntaron a la ponencia de Alberto y no a la de Ramón Luis. El guiño dio resultados y Garre la acabó nombrando consejera ( y en esa decisión, por desgracia, tuve yo también mucho que ver; lo reconozco). Se fue Garre y ella, cómo no, siguió. En política, el arte camaleónico suele producir estas supervivencias. Sir Winston Churchill lo explicó un día con su célebre frase : «Politics makes strange bedfellows» (La política crea extraños compañeros de cama). Y en el gobierno de Pedro Antonio, al que había criticado y denostado en múltiples ocasiones, apareció Adela para continuar al frente de un sector estrategico: agricultura y para seguir a pie juntillas todas las indicaciones del amo, incluidas las que dañaban a sus otrora protectores. Ya sabes, otra vez la historia de Roma, los traidores y los bienmandados.

PAS acabó saliendo por la puerta de atrás, pero Adela siguió el equipo del presidente-pinganillo. Las reticencias del Ministerio y de una parte importante del sector aconsejaron su cambio de destino a Educación, otra consejería baluarte. Y en la remodelación de la dirección del pepé, Adela salió agraciada con otro premio «pata negra»: la vicesecretaría de organización. Y desde ahí… ¿el gran salto?.

Adela tiene a favor la influencia,las relaciones y las habilidades de alguien cercano del que incluso se dice que puede ejercer algún  tipo de patronicio del lumbreras, lo cual garantizaría el apoyo de éste. Y tiene en contra las voces internas que se alzan contra su política de gestoras nombradas a dedo (Cieza, Mula, Abarán) y algunos movimientos de posición con pedáneos en la etapa en la que Ballesta aún deshojaba la margarita y la incombustible y ambiciosa política miraba con ojos engolosinados a la poltrona de La Glorieta. Por no hablar de la pretendida influencia que dice tener con Feijóo a través de su señor padre, don Andrés, otro experto trasvasista que ya nos ilustró en los noventa pasando de las filas caleristas a las valcarcistas en un santiamén con nombramiento oficial previo. Pero , esa ya es otra historia…

 

PROXIMA ENTREGA: FER,DIEGO,OSCAR,MIGUEL Y ALBERTO ESCRIBEN A LOS RR.MM.

 

 

 

 

Categorías: Política

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