Tú ya sabes que la salud es lo que importa y que lo primero que hay que pedirle a un político es que gestione con eficiencia la sanidad y la educación. La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio. Sea el consejero o sea su porquero. Y al final , el ciudadano paga, observa, sufre y soporta las incompetencias de fulanos, las ineptitudes de menganos y las incongruencias de zutanos. Errores, daños a veces irreparables y decisiones incomprensibles. Listas de espera, pasillos llenos, retrasos…

Vamos al caso. O , mejor dicho, a los dos casos.

En Cieza, hospital “Lorenzo Guirao” había un director eficiente que cumplía con sus obligaciones, pero que tenía un defecto: que no es de la cuerda de Villegas, Asensio y demás #hijosdePAS ( no confundir con el auténtico pepé) que ocasionalmente y hasta el mes de mayo malgobiernan el área de salud y el SMS de esta región. José María Almela, además de su posición ideológica, es el presidente del Real Murcia y eso ¡oh! pecado, no lo iban a perdonar un tal Asensio López, que, curiosamente, había sido su predecesor en Cieza, y el insigne, conspicuo, subterráneo y bienmandado recadero Pablo Alarcón.

A la calle José María, no porque tu gestión haya sido deficiente o porque en tu hospital se haya producido alguna grave negligencia, sino porque además de rojeras, no tienes una imagen de Pedro Antonio en tu mesilla, un caganet de Fernandito en el belén de tu casa y , encima, te atreves a ser presidente del pobre Real Murcia. Vade retro.

En Cartagena, hospital “Virgen de la Caridad” vendido recientemente a un fondo de capital-riesgo con la dosis de especulación que ello pueda suponer, permanece todavía al frente del mismo un director de gestión interna discutible, José María Ferrer, que acaba de sufrir con el centro que gestiona una durísima sentencia: el juzgado número 1 de Cartagena ha condenado al “Virgen de la Caridad” a que indemnice al hijo de una mujer fallecida a causa de un cáncer de mama extendido con una cifra cercana a los 14.000 euros debido a los retrasos/errores en las pruebas diagnósticas que se realizaron a la paciente P.S.A. quien meses más tarde falleció a causa de una metástasis. Había acudido al “Virgen de la Caridad” a que le exploraran un bulto en el pecho. En las pruebas que le hicieron no le informaban que tenía cáncer. Meses después, y como el bulto seguía creciendo, decidió pedir una segunda opinión y acudió al “Hospital Santa Lucía”. El resultado , desolador. La paciente padecía un cáncer ductal infiltrante.

Parece evidente, incluso para un ciudadano de la calle, que en este caso “Virgen de la Caridad” no existió una adecuada praxis ni una correcta exploración. Incluso se detectaron errores graves en los informes como se recoge en la sentencia.

La preguntas son : ¿utiliza el Servicio Murciano de Salud el mismo rasero? ¿Pesa más un caso de componente ideológica que un caso de negligencia con el resultado final de una vida humana y condena de la Justicia de por medio? ¿Por qué , al día de la fecha, José María Ferrer sigue siendo el director-gerente del “Virgen de la Caridad”? ¿Por qué no ha asumido Ferrer las responsabilidades que a cualquier otro dirigente se le habrían exigido?

 

Ferrer se escuda en que es un centro privado ( dependiente de un fondo de capital riesgo gestionado , entre otros, por el banquero Corcóstegui) y en que “ los demandantes no van contra los profesionales sino contra la entidad”. Átame esa mosca por el rabo, José María. ¿Quién marca los protocolos en el centro?

En primer lugar, el “ Virgen de la Caridad” es un centro privado pero gestiona, y mucho, sanidad pública. Según mis datos , el SMS deriva a este centro concertado quince mil (15.000, lo has leído bien) pruebas diagnósticas al año por las que recibe un auténtico pastón. Todo eso, aparte de otros servicios derivados: intervenciones, recuperaciones, rehabilitaciones.

Una persona fallecida, una condena de la Justicia, y aquí nadie ha movido un bolígrafo. Ni el consejero Villegas, ni sus colabores Asensio y Alarcón han dispuesto abrir un simple expediente que se sepa. Y a Ferrer no solo no se le piden responsabilidades de gestión sino que no se le exige una amplia y fundamentada documentación sobre la venta de este hospital privado de gestión pública ( a lo anterior habría que sumar los servicios que ofrece a instituciones estatales como Muface a través de la compañía ASISA, dirigida por el condescendiente Diego Lorenzo) a un fondo de capital-riesgo.

La cosa merece un análisis con más profundidad. Un debate sobre la sanidad pública, la sanidad privada y la sanidad público-privada, algo que haremos próximamente. De momento ahí está este anticipo. Un cese público con fondo ideológico político. Y un “laissez faire-laissez passé” público privado con un fondo incongruente. Almela y José María Ferrer, las dos caras de la moneda sanitaria que pagamos en esta Región.

 

-Oiga, ¿Y la “oposición durmiente” de esta región dice algo?

Igual ni se entera. Pero esa, es otra historia…

 

LA PREGUNTA SIN RESPUESTA

 

¿Se cometen irregularidades en las contrataciones de empleados en el “Virgen de la Caridad”?

 

Sería como algunos futbolistas de la época anterior del Real Murcia. Almela, toma nota …

Categorías: Actualidad

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