Clareaba la mañana, se desperezaba el día cuando Alberto Castillo llegaba a sus reales aposentos del claustro presidencial de nuestra Asamblea Regional, el templo de la democracia que no siempre de la inteligencia remedando al maestro Unamuno, ahora que Amenábar lo ha vuelto a poner de moda.

 

“Don Alberto, el cafetito…” pregunta solícito el ujier de la antesala mientras Kiko Arnaldos llegaba con un fajo de periódicos del día.

 

“No, no, Nicolás. Hoy tila y si puede ser en un botijo”

 

“Mala noche, presidente. Ya te tengo dicho que un día de estos te presto mi cepap y ya verás como duermes tan ricamente. Y sin despertar a ronquidos a la parienta”, tercia Arnaldos con esa amabilidad heredada de su señor padre.

 

“No, Kiko, no. Te lo agradezco, pero no. Que a mi no me quitan el sueño la apnea ni los ronquidos. Es ella, Isabel, la vice , la que me lo quita” responde el presi sin percatarse que mi enano infiltrado anda escondido tras el mullido sofá.

 

“Ayer, sigue contando Castillo a un ojiplático Arnaldos, tuvimos reunión de grupo parlamentario para definir nuestra posición con respecto a la dirección de la tele y la cosa terminó como el rosario de la Aurora. A mí hasta se me subió la tensión”

MARIANO CABALLERO

Al parecer, según me cuenta el enano infiltrado, la cosa iba de proponer un candidato para la dirección del ente autonómico de radiotelevisión ( ver articulo anterior en este blog). El parlamento regional está fuera del plazo que marca la ley y, entre la indecisión de unos y el desacuerdo de otros, no hay opción definida. El grupo de Ciudadanos se reúne para decidir su candidato. Castillo propone el suyo ( Mariano Caballero, otra director adjunto de La Verdad) y todos parecen apoyarle. Bueno, todos no. La vicepresidenta no solo se opone sino que quiere imponer a la suya.

 

“Tú fíjate , Kiko, que yo solo quiero facilitar las cosas. El candidato que propongo(Mariano Caballero) no tiene filias políticas  conocidas y podría alcanzar el consenso (Vox mediante). Por el contrario Marta Ferrero , que no Rocher, se ha significado mucho como sindicalista de izquierdas y no creo que el pepé pase por ahí”.

 

El caso es que la discusión fue subiendo de tono y acabó en verraquera con Juanjo Molina intentando poner paz entre Castillo y la Franco. Ya veremos este miercoles, qui lo sa, pero no hay decisión unánime aunque sí mayoritaria en los naranjitos. Nada decidido en los demás, salvo el pesoe que tiene el suyo entresacado de prietas las filas, como ya te conté aquí.

 

FUNCIONARIOS DE TURISMO A CARTAGENA: FRANCO VERSUS CELDRÁN

 

Ya te he dicho muchas veces que a mí, Isabel Franco no me cae nada mal. Quizá sea por lo poco acostumbrado que estoy a políticos que sepan aguantar una crítica sin retirarte el saludo “ad calendas graecas”. Tiene encaje y eso es muy positivo en política, doy fe. Pero convendrás conmigo en que esta señoar tiene una enorme facilidad en meterse en todos los líos. Una pisacharcos en toda regla. A gran salto, gran quebranto.

 

Como el enano está en todas, me cuenta que la vicepresidenta , que motivos tiene con las menas y las pateras para estar atareada las veinticuatro horas del día, va y decide por su cuenta y riesgo reunirse con los sindicatos a cuenta del traslado de funcionarios a Cartagena como consecuencia de la próxima ubicación de la consejería en la Trimilenaria. Los sindicalistas que no son tontos, perciben la brecha gubernamental porque saben que las competencias de función pública son de Javier Celdrán y no de Isabel Franco, y levantan acta firmada por Comisiones Obreras, ugeté, cesif y la intersindical. Allí sucede lo que era previsible. Y las críticas caen sobre el consejero ausente “ por las formas empleadas con los trabajadores públicos”. Toma higos Pepa que se agusanan. Franco no defiende a su compi y ,según el acta, se limita a pedir disculpas, a exponer su desconocimiento del proceso y habla de lo que se había expuesto en el consejo de gobierno: trasladar en un primera fase solo a la consejera, secretaria general, personal eventual y político y alguna dirección general. Independientemente de que las deliberaciones de un Consejo de Gobierno no se pueden, ni se deben , contar; lo llamativo del caso es la frase que con toda intención destacan sus interlocutores sindicalistas, con alusiones directas a Javier Celdrán, y pongo comillas para que lo entiendas mejor : …”no conllevan de ninguna manera su consentimiento con esta forma de proceder de la que reniega” . Menudo dardo. Arrempuja Maruja y echa la aldaba.

Claro, cuando se entera Celdrán pone el grito en el cielo de San Esteban. Y de la zapatiesta que se montó se enteró hasta el obispo Almeida cuyo espectro, cuenta la leyenda, se pasea por las noches de luna llena entre los habitáculos palaciegos. Razón tiene Javier Celdrán, de los celdranes ceutienses de toda la vida, reclamando que nadie, por muy vice que sea, se meta en sus competencias. Máxime cuando tiene instrucciones del presidente de que el traslado a Cartagena se haga pronto, si o sí. Y , además, arguye Celdrán, cuando todo este movimiento se ha hecho para que la consejera de Transparencia (Ciudadanos) tenga un sitio digno donde residenciarse.

 

El espacio se me acaba, pero no el tema. Dará para más. Pero en tanto eso sucede, permítaseme un consejo, a mi perínclita, dilecta y predilecta Isabel Franco:  no te metas en mas bochinches , hija. Echar la soga tras el caldero ahora que volvemos a estar metidicos en las urnas, no parece una idea afortunada. No vaya a ser que termines como Mario Gómez, escuela Juan Escudero; solico , destetado, conspirando y coleccionando dossieres. Pero esa sí que es otra historia…

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