Salve, José María. Ave, Albarracín, presidente de los empresarios murcianos, oráculo sacro de los #hijosdePAS, sol de la Croem desenfocada, califa de cámaras y federaciones, supernnany de la cuchipandi, guía de ninis,nanas y nanos, ramo mayor de la romería de San Esteban, sinatra ocasional de extraordinarias gorgoritos, manto de políticos desorientados, gestor de «superdietas» de fondo institucional, señor de la huerta pimentonera.

Salve José María . Ave, Albarracín, estrofa suelta regionalista, pasarela de soterramientos, inventor de mesas del agua, mástil del código ético de la ceoé, seguidilla política de la gaviota, ocasión fallida de naranjitos, inquisidor de sociatas rebeldes, zancadilla de foro independiente,  crótalo del olivar, limón del mediodía, geranio sardinero. Salve Albarracín y que Dios guarde a usted por muchos años.

Le confieso, con toda sinceridad, oh don PepeMari, que me encuentro entre el estupor y la perplejidad, porque no me decido a señalar qué será aquello que admiro más en usted. En el plano personal y profesional, lo tengo muy claro: respeto y profunda admiración por su fecunda y plausible trayectoria como empresario de éxito. En el plano público que corresponde a su cargo, al que yo circunscribo siempre cualquier crítica u opinión, la cosa es bastante más dificultosa y compleja. Veamos.

Una cosa es que me tenga embelesado el arte de verbo ligero, elegante, fluido, musical y poético con el que usted traduce las notas que le prepara su primo, el comestible incompatible en los fastos del cuarenta aniversario de esa confederación desenfocada por una indudable ligazón política al partido en el poder político regional que nunca había observado en toda su historia.

Una cosa es que yo permanezca extasiado escuchándole glosar esos cuarenta años de indiscutido e indiscutible servicio empresarial a la sociedad murciana, y otra muy distinta que yo no rechace , como otros muchos, el papel secundario que siempre ha otorgado usted a sus predecesores. En unos actos por ausencia y en otros por presencia mutilada con papeles de cierraboca más propios de un macero de ayuntamiento que de dirigentes tan brillantes como don Tomás Zamora o don Miguel Del Toro, merecedores de un turno de palabra que se les ha negado.

Una cosa es todo eso, salve Albarracín, y otra que yo me trague que usted inventó la Croem. Pues, evidentemente, no. O que usted fundó la Plataforma del Agua. Pues no. Rotundamente no. Yo no sé donde estaría usted cuando cincuenta mil murcianos nos plantamos en Valencia. O el día que cuatrocientos mil murcianos salimos a la calle para reclamar el agua que hoy, ni unos (Por la traición de Rajoy en Aragón) ni otros (Por la sumisión de Pedro Sanchez a la ministra ecolo-jeta), siguen sin traernos. Yo no sé donde estaba usted. Pero sí sé donde estaba Croem. En la vanguardia. Y desde la más rigurosa independencia política. Como a mí me pilló en medio, doy fe. Pero también puede usted consultar a nuestro admirado común don Clemente García que le puede dar más detalles.

Lo siento, don José María pero usted no inventó la Croem, ni la buena gestión de la Croem. Ha sido usted, nadie se lo discute,  un buen conseguidor de la mamandurria pública que le adjudicó su admirado Pedro Antonio ( ese para el que usted pidió el voto y al que calificó como «mejor presidente de la Historia»santa Lucía le guarde la vista-), un total de setecientos mil pavos, salidos de nuestros impuestos y a repartir con los sindicatos. Una situación, a la que otros presidentes como Valcárcel y Garre se habían negado por entender que tales dineros debían tener otros fines en una región con elevados índices de precariedad social; y que para muchos puede explicar mucho de lo que ha ocurrido en la presente legislatura, ya en sus últimas bocanadas.

Pero lo que más me desconcierta de usted, Ave Albarracín ,son sus incursiones en el terreno político. La última, en un corrillo con periodistas en el post-acto de la presentación del libro de don Clemente. Me cuentan que usted «desveló» una crisis interna en el partido regionalista Somos Región basada en un distanciamiento entre el presidente Garre y el secretario general José Gabriel Ruiz. Me aseguran que usted bien se encargó de apostillar su «buena relación y contactos con Garre». Usted no, pero cualquier profesional del gremio, incluido su primo, sabe que tal confidencia desvela la fuente. En este caso, fuente garretista, revitalizada tras un reciente encuentro en el foro desforado. El resto, ya se supone. Multiples llamadas a Somos Región inquiriendo por la supuesta crisis mientras alguna responsable hablaba  de filtraciones internas sin suponer hasta qué punto eran de internas.

Por tanto y en resumen. Acierta usted, Ave José María, cuando trata de gestionar la organización pública para la que fue elegido públicamente y en la que se administran recursos que en buena parte proceden del erario público. Se equivoca usted cuando se adentra en terrenos que un presidente independiente de una confederación independiente , entiendo,siempre debe evitar.

PD: Lleva usted demasiado tiempo mandándome mensajeros para advertirme de que está dispuesto a querellarse por mis críticas. No lo diga, hágalo. Mira que a mí no me gusta malgastar los recursos del Estado cuando la Justicia está con los medios que está. Pero ya que iríamos, nos ententendríamos. Tengalo por seguro. ¿Usted se imagina a su señoría escuchando episodios como los del «filete ruso» que Garre cuenta haber recibido un día…?. Yo , por si acaso, voy recopilando episodios y testigos. Ave Albarracín.

PROXIMA ENTREGA: «OPERACION ADELA»

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